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El círculo de la influencia

Manteniendo la estela de las enseñanzas de Covey y su maravilloso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” me gustaría compartiros un concepto muy interesante, el del “círculo de influencia”.

En estos momentos en que tenemos la percepción de que nuestras preocupaciones aumentan debido a los diversos frentes que nos acechan desde todas las áreas (salud, trabajo, familia, amigos, etc.),  poner en práctica este ejercicio puede ayudarnos a contemplarlo todo con mayor objetividad. Según Covey, se deben realizar dos círculos, en un círculo más amplio todas las cosas/pensamientos que nos preocupan y que sentimos que nos afectan en este momento y en otro más pequeño, justo dentro del primero, reescribir aquello que nos preocupa. Pero la diferencia radica en que lo que escribamos en el círculo pequeño será aquello con lo que podemos hacer algo, podemos mejorar o podemos contribuir a resolverlo. Recordad, la clave está en que aquello que esté escrito en nuestro circulo pequeño esté dentro de nuestro círculo de influencia!

Es en este círculo donde debemos focalizar toda nuestra energía, donde debemos poner en marcha toda nuestra proactividad.

Cuando ocurre lo contrario y nos centramos en el círculo de preocupación, que son aquellas cosas de las que no tenemos ningún control, los resultados suelen ser de acusaciones, sentimientos de culpa o frustraciones por no llegar donde se quiere llegar.

Así que ya sabes, anímate a realizar tus dos círculos, céntrate bien en escribir aquello que puede estar bajo tu control, de las herramientas que sabes que dispones, sean personales como tus hábitos, tu conducta o tus pensamientos. E incluso herramientas más indirectas, como acciones que pueden implicar a otros pero dirigidas o empoderadas por ti.

Si te apetece puedes irlo realizando por diferentes áreas de tu vida, la familia, la salud, el trabajo, la iniciativa y así hasta llegar a compromisos pequeños, realizables pero que seguro terminan provocando hermosos cambios en tu vida.

 ¡Gracias por leerme!

La realidad se construye dos veces

La frase del título de esta entrada no es mía, sino que está extraída del libro de Stephen Covey "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”. La llevo practicando desde que era casi una niña como un juego familiar instaurado en casa, visualizando dónde nos gustaría estar en el plazo de un año de dos o hasta de diez años. Al principio se divaga mucho pero posteriormente y cuando llega un autoconocimiento más profundo, estas construcciones se convierten en un cuaderno de bitácora importante.

¿Para qué sirve proyectarse? Para que el cerebro logre ver, escuchar o encontrar aquella información que previamente y de manera detallada le hemos proporcionado. Es como la vieja historia que ocurre cuando decidimos de manera exacta qué coche queremos comprar (el modelo, el color). ¡Comenzamos a verlo por todas partes! Este fenómeno sucede porque el cerebro sabe localizar la información que se vuelve relevante para nosotros. Así que esta es una de las razones más poderosas para incorporar este ejercicio a nuestra vida.

La segunda razón y esta viene de la psicología coaching es que es relevante crear estímulos, motivaciones y acuerdos con nosotros mismos. Escribir las metas, las acciones que queremos incorporar a nuestra vida crea acuerdos ya que la segunda parte de este ejercicio es proponer las actuaciones que realizaremos y que están dentro de nuestro círculo de influencia para conseguir aquello que hemos proyectado. Es decir, no es un ejercicio de magia sino de compromiso.

En el caso de que no sepamos o no tengamos claro dónde proyectarnos podemos ejercitarlo desde el punto de vista emocional. Escribir cómo nos gustaría sentirnos en las distintas áreas de nuestras vidas (trabajo, salud, pareja, familia, etc.) es igual de importante y clarificador y nos proporciona mucha información. Trabajar con los niños y adolescentes a este nivel es sumamente constructivo.

Así que para un año que viene tan complejo y mal publicitado te animo a que lo intentes y ayudes a poner las velas a tu propio barco de la vida. Recuerda las claves de este ejercicio:

- Concreción

- Detalle

- Compromiso

- Creatividad e imaginación

- Y mucha emoción!

Cualquier duda al respecto no dudes en escribirme.